Enfermos en Luján

Nota del Diario La Nación 30 de Octubre de 1994

Cumplió ayer medio siglo la peregrinación anual de enfermos a Luján, inciada por Maria Luisa del Carril. En ómnibus, autos y ambulancias, unos 1800 enfermos llegaron al santuario. Asistieron a misa y compartieron un almuerzo, servido por voluntarios.

20160420_204816«Lo he visto en Lourdes y en Fátima, lo palpo acá: nadie que entra en el santuario sale de la misma manera». dijo en la homilía el obispo de Mercedes-Luján, monseñor Emilio Ogñenovich, quien señaló que conoce muchas curaciones de enfermos» que la Iglesia no sale a gritar; no vamos a producir euforia y menos a sembrar esperanzas demagógicamente». Pero hizo hincapié en «milagros mas grandes que la curación: el aceptar esta realidad con un rostro mas sereno, con un trasfondo de alegría en el corazón».

Afirmó que la oración de los enfermos, unida al dolor, «tiene un poder enorme sobre el corazón de Cristo, que no deja de escucharlas». En peor situación están los que tienen cuerpos sanos y almas endebles, agonizantes: jóvenes envejecidos prematuramente, los prisioneros de la droga.

«Mi fuerza está en mi debilidad»

En la misa, muchachos y chicas entonaron cantos acompañados de guitarras eléctricas. Daniela, de 21 años, alumna de Arte Dramático, dijo que, desde hace años, todos los sábados, cantan en la misa en el Hospital Oncológico, en Parque Centenario.

Para Horacio Casabal, que dirigía la misa, esta peregrinación tenía un significado especial: hace exactamente 20 años había venido como voluntario y al volver un camión atropelló su auto.

«Me rompí la cabeza del fémur en pedacitos, se me quebró el tabique nasal, tuve roturas en la cadera y escoriaciones en la cabeza». Pero sus cuatro compañeros murieron. Desde entonces no faltó a ninguna peregrinación. Llevaba una medalla de la Virgen con esta leyenda: «Mi fuerza está en mi debilidad»

Dos amigos en sillas de ruedas

Dos muchachos en sillas de ruedas, sonrientes, se sacaban unas fotos delante de la Virgen. Dante Aragón, de 25 años, volcó su auto en febrero. «Murieron mi padre, mi madre y mi novia, con la que se estaba por casar.» Hace dos años había venido con ella al santuario para conseguir trabajo y poder casarse. «Ahora vengo a pedir por ellos, para que esten con Dios y para que me ayuden desde arriba a salir adelante». Ya no podrá volver a caminar. Su amigo, Juan Carlos Borgnis, de 22, era mozo de restaurante y tuvo también un accidente de auto. Ambos comparten una habitación en ALPI, en Soler y Salguero, donde se capacitan laboralmente.

Nelly Sicardi de Sackmann Sala destacó el trabajo de cientos de voluntarios. Maria Cullen y Lucrecia Fernández Arancibia son voluntarias desde hace 16 años, desde su temprana adolescencia. Observaron que para algunos ésta es la única vez del año en que salen de donde están internados. «Queremos quesea el mejor día. Es una visita a la Virgen y se visten mejor que nunca. Ponemos flores, les damos la posibilidad de confesarse.»

La hermana Susana acompañaba a 90 enfermos del Cottolengo Don Orione, de Claypole. Comentó que los enfermos esperan este día con ilusión. A mitad de año ya empiezan a preguntar: «¿Cuándo es la peregrinación de enfermos?».

Por: Jorge Rouillon

 

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